Objetos sobre la mesa

by Julen

Cada cual con su vida propia. Las historias quedan encerradas en cada uno de esos objetos que habitan la mesa. Algunos anónimos y otros capaces de encontrar su carga emocional. Algunos escondidos y otros gritando su presencia. Todos, en conjunto, conforman una escena sin apenas sentido donde no hay comunicación alguna para defender el territorio.

Los hay que llegan con premeditación, que recorren un camino en el que adquieren sentido. Pero a los ojos de un extraño se entremezclan con la desidia de lo cotidiano. El olvido y la pereza son la mejor baza de la mayor parte de los objetos que se hacen un hueco. Tan humanos, tan carentes de sentido. En una curiosa armonía.

Los cambios son del todo arbitrarios. Una buena mañana comienzan a molestar. No hay forma de prepararse para el fin. Da igual lo que piensen o digan; sus argumentos son en vano. Una nueva lógica arrasará con el pasado. Donde antes había, ahora deja de haber. Su momento de gloria termina de la mano de un simple capricho. Cosas del destino de lo inanimado.

Mientras, los hay que han conseguido mimetizarse con el entorno. Están pero no se ven. Es su estrategia para escapar al vandalismo del capricho humano. Se han ido retirando de la escena principal y ocupan lugares que escapan del campo de visión habitual. Se repliegan sobre sí mismos y descienden a la categoría de invisibilidad. Y allí se quedan, por los siglos de los siglos. En ninguna parte, para nada. Son supervivientes.

Artículos relacionados

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.