La jefatura

by Julen

Como de costumbre, Rune Ivarsson fue el primero en llegar al trabajo. Miró por la ventana. Le gustaba el silencio, tener toda la planta para él, pero no lo hacía por eso. Cuando llegaban los demás, Ivarsson ya había leído todos los faxes, los informes de la tarde anterior y todos los periódicos, y contaba con la ventaja que necesitaba. Era necesario para funcionar bien como jefe. Cobrar altura, tender un puente desde el que disponer de un buen panorama. Cuando sus subordinados de la sección expresaban de vez en cuando su malestar ante el hecho de que la jefatura retuviera información, no comprendían que saber es poder y que la jefatura ha de tener poder para marcar el rumbo que los llevará a puerto. Sí, sencillamente, redundaba en su propio beneficio que dejaran la información en manos de la  jefatura. Cuando ahora había ordenado que todos los que trabajaban en el caso del Encargado le informaran directamente a él, fue precisamente para concentrar la información allí donde debía estar, en lugar de perder el tiempo en interminables reuniones que solo se celebraban para transmitir a los subordinados cierta sensación de participación. Ahora mismo era más importante que él fuera eficiente como jefe, mostrando iniciativa y energía. A pesar de haber hecho lo que puedo para que la revelación de Lev Grette como el Encargado pareciera obra suya, sabía que la forma en que había sucedido contribuía a mermar su autoridad. Se dijo que la autoridad de la jefatura no solo era cuestión de prestigio personal, sino que era algo que repercutía en todos.

Jo Nesbø en Némesis (2002).

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