Hastío

by Julen

Abajo en la fase valle el hastío es capaz de adoptar mil formas. Las terminaciones nerviosas se alían para extraer la peor conclusión de cada acontecimiento. Una mezcla de pesimismo y de hechos que autoconfirman el peor de los escenarios. Alguien que no contesta, alguien que rehuye el contacto, alguien que calla, alguien que no hace lo que debiera. Mal, todo mal.

El hastío se enreda sobre sí mismo y coloniza cualquier rincón libre disponible. Se sabe alimentado por las circunstancias del momento, no importa cuáles sean. Todo es susceptible de ser reinterpretado desde su punto de vista. Sensaciones que se refuerzan mutuamente: el cuerpo lanza señales y la mente las atrapa para devolverlas en forma de un pesimismo pesado y opresivo.

Curioso. Fuera luce el sol, pero solo es mero engaño, un momento pasajero entre una sucesión de tormentas. El cielo se cubrirá de nubarrones, no hay ninguna duda. No escampa tras la lluvia, sino al revés. Todo es susceptible de empeorar y ante dos opciones ahora mismo no hay escapatoria: solo queda la peor. Una sensación extraña, recurrente, imposible quitársela de encima.

Así que no queda sino hacerse a un lado y dejar que pase el tiempo, que gane esta batalla. Reconocer la derrota, plena y sin excusas. Mirar para otro lado y soñar con una manta encima que tienes cinco años y todo está por llegar.

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