Humedad cerca del mar

by Julen

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Allá a un par de calles el mar parece desperezarse en calma cada mañana. No se le escucha. A no ser que te acerques a la orilla. Entonces las olas, muy humildes, juegan a martillear la oreja. Una, otra, otra más. Vuelta al principio. Un juego sin fin, diríamos que eterno.

Las pisadas en la arena se alían con la brisa, con el olor. También con la humedad. Todavía no ha llegado el verano, tremendo secador de todo lo que encuentra a su paso. La primavera pelea en una batalla en la que sabe, seguro, que perderá. Su final queda cerca pero aún se mantiene digna.

El ambiente está tranquilo. No hay motivo para que fuera de otra forma. El horizonte se muestra amable mientras el sol apenas se atreve a avisar de que sí, de que llegará su hora. Pero aún es pronto. El camino paralelo al mar a primera hora de la mañana. Sin prisa. Siguiendo otras pisadas. Un ritual agradable.

Así que solo es cuestión de dejarse llevar. De sentir la humedad cerca del mar. Las mañanas de junio, aire fresco por la ventana. El Mediterráneo.

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