Cansancio

by Julen

Mis ojosLa cabeza sobre la mesa, inclinada hacia un lado y con la mejilla sintiendo el fresco de la madera. Deja que la mente se vacíe pero no es fácil. Una cosa es que su cuerpo esté cansado pero otra bien distinta es sentir cómo su cabeza está infectada de pensamiento. La percibe como una inmensa olla a presión. No hay, de momento, ninguna escapatoria. Así que intenta escribirlo.

Papel y bolígrafo. Escribe: cansancio. ¿Por qué? Razones evidentes y otras que se esconden a la primera mirada. Un cansancio que se afana en solicitar válvulas de escape. Un cansancio espeso, retorcido, insistente. El bolígrafo se resiste. El folio apenas si es capaz de recoger unas pocas ideas. Garabatos más que otra cosa. El día está feo, viento sur y cielo negro, muy negro.

Insiste. Ese bolígrafo debería aliviar. Es su función. Ella siempre ha recurrido a él en estos momentos. Sabe que es la vía para encontrar razones. Y cuando se hacen evidentes la terapia comienza a hacer efecto. Entonces solo será cuestión de dejar que el tiempo haga su labor. Sí, el tiempo erosiona el silencio. Lo somete. Por insistencia, lo somete. Pero no hay manera.

Esta mañana no hay duende. La inspiración remolonea y pide excedencia. La mano solo sigue al pensamiento. Y la cabeza mantiene la presión. El volcán no encuentra vías para expulsar el magma. Así que el cansancio lo es todo. Un cielo abrumador, un horizonte único, la única película que han programado para hoy. Da la vuelta a su cabeza y deja que la madera de la mesa enfríe su otra mejilla. Pero obtiene una lágrima por respuesta.

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2 comentarios

Odilas 10/11/2013 - 11:52

Gracias!

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Julen 15/11/2013 - 18:51

Curioso que haya tenido que rescatar tus gracias del spam. Allí había ido tu comentario por extrañas razones que solo Santa Tecla conocerá 😉

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