Anestesia

by Julen

Fogged VisionNada. Silencio. Si acaso un suave gris que se funde con tu mirada por la mañana. Te giras y dejas que transcurra otro pequeño fragmento de tiempo. No hay ninguna prisa. Fuera la niebla juega callada a envolverlo todo. Inmóvil, íntima, amiga. Su presencia te proporciona tranquilidad. Solo tienes que esperar.

No se oye nada ahí fuera. Una calma dulce y dispuesta a esperarte. La ventana por frontera. Dentro el calor se pega a las paredes y te reconforta. No importa que te hayas quedado sola. En realidad es mejor así. Es un momento demasiado íntimo para que otra persona pudiera entenderlo. Lo sientes así y no hay mucho más que explicar.

Así que decides esperar. La niebla tiene paciencia y seguirá ahí cuando tus ojos se encuentren con ella. El manto de seguridad que te ofrece consigue arrancarte al final una sonrisa. Bajo las mantas, imperceptible, ella lo sabe. Sí, has sonreído. No necesita más, todo está bajo control. Continúa detenida alrededor de tu casa, vaporosa y tranquila.

Vuelves con la imaginación atrás. A otros días como este. A otra mañanas como esta. Ciclos que se repiten con cadencias caprichosas. Porque siempre vuelve. Es un amistad sólida. Y tú te dejas querer. En tu locura transitoria, la niebla te anestesia. Por eso le das las gracias y esperas a que el efecto se diluya con el tiempo.

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