Invierno en la playa

by Julen

marLa playa se tiñe de modestia en invierno. Se deja azotar por olas que no quieren compañía humana. El horizonte se torna pensativo y deja que el tiempo transcurra histriónico hasta la época estival.

Me gusta la playa vacía y el aire fresco y húmedo del invierno. Irreverencias de una mañana cualquiera junto al mar en el momento equivocado. El horizonte juega a las tonalidades de gris. Por zonas tenue, por zonas intenso, por zonas enojado, todo él gris. Las olas rompen cansinas en la arena y se funden con el gris monótono del tiempo atrapado en una cárcel de cristal.

El paseo es para caminar despacio, abrigado. El paseo juega también el papel de relajar el tiempo. La prisa hace tiempo que marchó de vacaciones y ahora queda el paso tranquilo, lento, de esa gente mayor que algún día seremos.

El invierno en la playa rebosa emociones. Pero son tan apagadas que apenas se distinguen del gris del horizonte. Viajan por las nubes y amenizan allá a lo lejos donde es difícil distinguir la virulencia de la tormenta. La playa hiberna.

La foto está tomada de http://paisajescritos.blogspot.com/

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3 comentarios

Lula Towanda 08/02/2009 - 12:55

Da pena ver el mar en invierno, gris y oscuro después de haberlo visto radiante de luz azul.

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Noe 09/02/2009 - 14:44

A mí me chiflan las playas en invierno. Más que en verano, porque no hay gente. Misántropa que es una.

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Javier Bárez 10/02/2009 - 00:27

Estimado Julen:
Leyendo tu post, me viene a la cabeza aquello de «Mirando al mar soñé,….»
Me encanta el mar en invierno. Emana tranquilidad, se respira serenidad, y a veces nostalgia. Pueder ser por la calma de la edad.
Quizás no esté de acuerdo en que las emociones sean calladas, hay que sentirlas conectar con ellas, percibirlas, y pasear por la playa una fresca mañana de invierno es en sí un estado emocional.Un recuerdo de aventuras pasadas, que se marcharon con la resaca de las olas, aventuras de veranos juveniles, dichas perdidas que en algún final de verano al quedarse la playa solitaria nos hicieron llorar.
Aventuras y lágrimas apagadas por el amor que hoy entrelaza los dedos de la mano, la playa hiberna esperando la pasión de nuevas dichas y aventuras que volverán cuando esté «mirando al mar»
Un abrazo

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