La historia se repite: los demás son distintos

by Julen


Ayer estuvimos Trini y yo impartiendo clase en uno los postgrados de Mondragon Unibertsitatea. Bueno, «impartiendo» no sé si es la palabra adecuada. Quizá fuera más correcto «dialogando» porque estuvimos repasando la relación entre las personas y las organizaciones en que habitamos. Le dimos enfoque ejercicio + lecturas. Nada de fusilar diapositiva y diapositiva viene.

El caso es que entre los varios ejercicios que utilizamos, recurrimos a uno ya clásico para ordenar ciertos elementos que pudieran resultar «motivadores» para las personas. Les pedimos que pensaran en ell@s mism@s y que lo hicieran después en sus equipos. Es decir, el ejercicio pretendía ahondar en la escala de valores propia y también en la que observamos en los demás.

No dispongo de estadística, pero quizá haya que ir guardando datos. (Por cierto, otro día colocaré un post sobre un ejercicio relacionado con el grado en que compartimos conocimiento con los demás, y que también utilizamos con este grupo de personas.) En fin, a lo que iba, que la historia se repite. Habitualmente nos vemos a nosotr@s como personas más motivadas por el trabajo en sí de lo que lo están las personas de nuestro equipo. No sé por qué pero la historia se repite una vez más.

Los tres puntos en común que suelo encontrar cada vez que hacemos el ejercicio:
1- El dinero es más importante para los demás que para mí.
2- A mí me motiva tener un trabajo interesante más que a los demás.
3- A mí me motiva disponer de mayor autonomía; con los demás esto apenas funciona.

No lo digo yo, lo dicen los datos (qué frase más cruel). Tenemos que reflexionar en conjunto, porque si fueran ciertos los tres puntos anteriores, es probable que existan círculos viciosos muy difíciles de desmontar y que seguro que están socavando la relación entre las personas en el entorno laboral.

Technorati tags |

Artículos relacionados

4 comentarios

Alorza 01/03/2006 - 08:11

Deberes para casa: repasar a Festinger y su «disonancia cognitiva»

Responder
Nice 01/03/2006 - 09:46

En el caso que comentas,a mí se me ocurre que cada uno sabemos detectar cuales son los comportamientos «adecuados» o esperables, y en el fondo no estamos satisfechos con cómo se están desarrollando las cosas. Entonces damos el salto y llevamos la causas del problema al exterior. Nos desresponsabilizamos. Es una actitud defensiva. No me obliga a tener que hacerme cargo de ello. Y una buena manera de trabajar ello puede ser pedir que cada uno busque actos concretos que corroboren lo que dice (tanto de sí mismo como de los demás) ya que de esta manera muchas veces se desenmascaran nuestras creencias (muchas veces inconscientes).

Responder
Germán 02/03/2006 - 12:16

Solo se me ocurre una reflexión. Es curiosos como muchas veces los demás ven cosas de nosotros mismos que a nosotros nos cuesta entender. Y que solo cuando existe una buena comunicación somos capaces de manifestar o escuchar lo que vemos de los demás o lo que ven de nosotros. Tal vez solo cabe jugar a crear espacios de comunicación interpersomal en los que nos acostumbremos a manifestar/escuchar opiniones recíprocas. Crear hábito de relaciones espejo. Tal vez implique también que le quitemos un poco de carga a las cosas que hacemos; si pretendemos ser siempre perfectos tal vez no nos guste que los demás nos digan que no lo somos. Ayer estuve en un funeral y me puse a pensar en las frases religiosas «perdona mis pecados, por mi culpa, …». Siglos de búsqueda de la perfección pesan mucho en todos nosotros.

Responder
Julen 02/03/2006 - 14:50

Gracias por los comentarios.
Alberto, me volveré veinte años atrás para repasar apuntes.
Nice, será que las personas somos así (vamos, como el fútbol).
Germán, un detalle que entres a estos temas.

Responder

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.